Urólogos de Sevilla alertan de que acudir más veces al baño durante el día es un posible indicador de patologías
El urólogo Edwin Romero alerta de que el miedo a las pruebas médicas retrasa el diagnóstico prostático y recuerda que orinar con frecuencia o interrumpir el sueño nocturno son señales de alarma que exigen control
El especialista en urología del Hospital Vithas Sevilla, ha advertido de que la necesidad recurrente de orinar durante la noche no debe considerarse un hecho normal a ninguna edad. Según ha señalado el especialista, tanto las interrupciones del sueño por este motivo como el incremento en la frecuencia urinaria diurna representan señales de alerta clínica que no deben obviarse, al estar vinculadas directamente a posibles patologías de la próstata.
Asimismo, según ha señalado el hospital en un comunicado, tanto la mayor frecuencia en el hábito miccional como la percepción de vaciado incompleto de la vejiga constituyen síntomas característicos que suelen alertar sobre un posible agrandamiento de la próstata.
Tales manifestaciones clínicas se vinculan directamente al agrandamiento prostático, conocido como hiperplasia benigna de próstata (HBP), la afección urológica más frecuente en la población masculina a partir de cierta edad, según ha destacado el especialista.
Respecto a la necesidad de una detección temprana, el doctor Romero ha subrayado que los controles no deben posponerse hasta que aparezcan los síntomas, argumentando que la alteración prostática es inevitable con el paso del tiempo.
De esta forma, el especialista ha enfatizado que, a diferencia de la hiperplasia benigna, el cáncer de próstata suele ser asintomático en sus fases iniciales y no se manifiesta con alteraciones urinarias, lo que convierte a las revisiones periódicas en la única vía efectiva para su diagnóstico precoz.
Igualmente, el doctor Romero ha subrayado la importancia de iniciar los cribados preventivos a partir de los 45 años en varones con antecedentes familiares directos y desde los 50 años en la población masculina general.
Según el profesional, el temor a las pruebas médicas y a las posibles operaciones para tratar el cáncer de próstata es la razón principal por la que los hombres posponen su visita al urólogo.