Los sevillanos reivindican la Plaza Virgen de los Reyes frente a la privatización
Jóvenes y mayores se han asentado durante varias horas como señal de protesta por la cena privada de los Premios Escaparate que tuvo lugar hace una semana
La privatización de los espacios públicos en Sevilla se ha convertido en un debate recurrente entre los vecinos de la ciudad. Esos mismos vecinos han acudido hoy a la plaza Virgen de los Reyes en señal de protesta tras la celebración de los Premios Escaparate hace una semana en este mismo lugar, reivindicando el carácter público de este sitio. Decenas de personas han acudido con sus mesas, sillas, aperitivos y abanicos en una tarde marcada por el calor.
A la hora de la convocatoria el termómetro marcaba más de 36 grados, lo que no ha impedido que los vecinos hayan ido llegando y llenando el espacio de la plaza. Se han podido ver jóvenes, mayores o familias allí reunidas en torno a la fuente de Lafita. Entre las personas que han asistido, ha llamado la atención la presencia de la actriz María Galiana disfrutando de la tarde.
“Es un espacio público, es de todos”, defiende una de las vecinas, que recuerda que la normativa municipal prohíbe la celebración de actos privados en este enclave. No es la única que apostilla el asunto de la norma y que se suma a esta iniciativa para “demostrar que la plaza es de todos los sevillanos”.
Entre las conversaciones con los allí presentes, los vecinos se han acordado de otros ejemplos como la proliferación de veladores, con el reciente anuncio de las terrazas en la Plaza Nueva, o la “degradación” de la Plaza de España, acusando al Festival Icónica de ello. A las críticas de esta gestión se le suma la indignación por el uso de dinero público. La cifra de “38.000 euros” está grabada en la mente de quienes allí se han congregado. “A mí me indigna que haya salido de nuestro dinero”, recalcan. Creen que este dinero debería ir destinado a otros usos como “fuentes para beber en Sevilla”, donde una de las vecinas destacaba su escasez de estas en la ciudad.
En esas horas, también se han visto pasar turistas que han preguntado interesados por qué ocurría. Ejemplo de ello, una pareja de Brasil ha estado charlando un rato con dos mujeres en uno de los bancos de la plaza y le han explicado el porqué de la concentración.
El deseo porque esto marque un punto de inflexión es explícito. “Ojalá” contestan algunos de los presentes y, aunque lo ven complicado, sí creen que puede ser “una pequeña semilla” y añaden que “ya es algo” lo que hoy ha ocurrido. Instan así a otros vecinos a sumarse a otras iniciativas similares. Aun así, muchos ya hablan de una nueva concentración “el sábado, a las nueve, aquí” a la que prometen volver.