Los peritos de la familia de Ana Buza califican de "insostenible" la reconstrucción policial
En esta tercera sesión del juicio celebrada en la Audiencia Provincial de Sevilla, han declarado dos especialistas del ERAT y varios peritos de la acusación particular
Un perito de la acusación particular de la familia de Ana Buza —fallecida a los 19 años en septiembre de 2019 en la A-4 en Carmona (Sevilla) mientras viajaba con su entonces pareja— ha criticado la hipótesis formulada por el Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Guardia Civil.
El experto considera insostenible la postura oficial del ERAT, la cual afirma que los hechos de esa noche son incompatibles con el atropello mortal que la familia intenta demostrar ante los tribunales.
Durante la cuarta sesión del juicio con jurado popular celebrada este miércoles 23 de septiembre en la Audiencia Provincial de Sevilla, han declarado dos especialistas del ERAT y varios peritos de la acusación particular. Estos últimos han argumentado que la joven no pudo precipitarse desde un coche en marcha a unos 117 km/h en un carril de desaceleración y presentara “solo abrasiones”.
Peritos de la familia de Ana
Asimismo, uno de los peritos con grado en Ingeniería Técnica Industrial, ha explicado que realizó pruebas “en sus propias carnes” con un coche de alquiler idéntico y en el mismo tramo de carretera. Según sus conclusiones, resulta “imposible” que el automóvil circulara a la velocidad indicada sin que el vehículo se saliera de la vía, volcara o dejase huellas de derrape sobre el asfalto.
A juicio del experto, la única secuencia lógica de los hechos es que el coche se aproximara de forma deliberada hacia la barrera bionda. Esta conclusión respalda la versión de la familia de Ana Buza, la cual sostiene que la joven bajó del vehículo tras detenerse por una discusión y fue embestida posteriormente por su entonces pareja, en lo que califican como el desenlace de una relación “tóxica”.
Además, el especialista ha añadido que, si la joven hubiese caído a tanta velocidad, la inercia y la naturaleza abrasiva del pavimento habrían “seccionado varios miembros” del cuerpo de la chica. No obstante, ha subrayado irónicamente que ningún ser humano es capaz de resistir semejante impacto sobre la calzada.
La Guardia Civil
Por su parte, agentes del ERAT han explicado que el cuerpo de Ana Buza mostraba abrasiones e impactos en la rodilla derecha, el muslo posterior y el torso. De acuerdo con su informe, estas heridas demuestran que la joven salió despedida del vehículo y sus miembros colisionaron contra una superficie rígida.
De esta forma, han insistido en que las abolladuras y daños observados en el vehículo descartan la hipótesis de un atropello mortal. Sostienen que el impacto contra una persona habría provocado deformaciones de mayor extensión en la carrocería y la destrucción completa del retrovisor, el cual solo presentaba una rotura parcial.
Es más, han recalcado que, de haberse producido un atropello intencionado, el vehículo habría conservado indefectiblemente evidencias biológicas (como cabellos) o fragmentos de ropa desgarrados a causa de la colisión.
El encausado enfrenta una condena de tres años de prisión solicitada por la Fiscalía por un delito de homicidio imprudente. Por su parte, la familia de la víctima, ejerciendo la acusación particular, eleva la petición a 20 años de cárcel al tipificar los hechos como un delito de asesinato o, de forma subsidiaria, homicidio doloso.