El padre de Ana Buza niega la hipótesis del suicidio y la familia del novio sostiene haber vivido "un horror"
En esta tercera sesión del juicio celebrada en la Audiencia Provincial de Sevilla, han testificado los padres del acusado, el padre de la víctima y tres miembros de una misma familia que presenciaron el incidente en la A-4
Antonio Buza, padre de Ana Buza —fallecida en 2019 en la A-4 a la altura de Carmona—, ha asegurado haber sido “manipulado” por la pareja de su hija, ahora investigado como presunto autor de su muerte, tras creer que mantenían una relación “idílica” hasta hallar graves incoherencias que llevaron a la motivación de insistir en la investigación del caso.
Por su parte, la familia de Rafael, ha sostenido que la joven “radiaba felicidad” en la relación y ha calificado de “película de horror” la situación sufrida por el investigado desde que el padre de la víctima modificó su postura. En este sentido, los allegados del joven han garantizado que no tenían dudas sobre su inocencia ni sobre la ausencia de implicación o consecuencias penales tras lo ocurrido.
En la tercera sesión del juicio celebrada este martes 22 de septiembre en la Audiencia Provincial de Sevilla, han testificado los padres del acusado, el padre de la víctima y tres miembros de una misma familia que presenciaron el incidente en la A-4. Por el contrario, la declaración de la madre de la joven fue finalmente descartada tras renunciar a ella la defensa, única parte que la había solicitado.
Madrugada del 7 de septiembre de 2019
Durante su intervención, la madre del acusado ha relatado que en la madrugada del 7 de septiembre de 2019 recibió la llamada de un guardia civil para informarle de que su hijo había sufrido un “grave accidente”. Al interesarse por las consecuencias del suceso, el agente le precisó que el joven se encontraba “en un mejor estado que la chica”.
Asimismo, ha proseguido contando que, horas antes del suceso —sobre la una de la madrugada— los jóvenes le manifestaron su intención de desplazarse a Sevilla desde Lora del Río, municipio donde residen los padres del acusado y donde preveían pasar la noche. La razón alegada por la pareja fue que la joven “tenía una cita médica con el dentista”, una justificación que extrañó a la mujer al tratarse de una jornada dominical.
“No quise preguntarles. Solo supe que se iban. La noté triste”, ha declarado la progenitora del investigado, quien acto seguido remarcó que ambos mantenían una relación “muy feliz” y que se les veía “estupendamente”. Según su testimonio, la joven atravesaba por un contexto familiar complicado: “Le pregunté a mi hijo qué le pasaba a Ana y me dijo que había discutido con su padre. De hecho, llevaba un mes comiendo en mi casa, de la comida que Cáritas me daba porque yo estaba en una situación vulnerable. Yo me quedaba con lo justo para que a ellos no les faltase de nada”.
“Dijo que había salido disparada, pero tanto puertas como ventanas estaban cerradas”
Asimismo, en su declaración ha coincidido con el testimonio del padre del investigado al apuntar que, cuando hallaron a su hijo en la ambulancia minutos después del suceso, este se encontraba “llorando” y afectado por lo ocurrido. “Yo solo lo escuchaba decir ‘Ana, mi niña. Mi niña Ana’. Tenía la cabeza perdida, me decía ‘Mamá, por favor. Mi niña Ana’”, ha concluido la mujer ante la sala.
Estos testimonios guardan consonancia con las declaraciones ofrecidas por los tres testigos que detuvieron su vehículo en el lugar y que explicaron haber encontrado al acusado “nervioso”. Según han expuesto, el joven les aseguró que “algo se había cruzado en su camino, había dado un volantazo y la joven había salido despedida”.
De acuerdo con el relato de estos testigos, tras unos minutos de búsqueda fue el propio Rafael quien localizó el cuerpo utilizando la linterna de su teléfono móvil para alumbrar la zona. No obstante, han asegurado que la versión del investigado les resultó chocante: “Él dijo que había salido disparada, pero nos llamó la atención que tanto puertas como ventanas estaban cerradas”.
Tensiones familiares por sus “malas calificaciones académicas”
Momentos después ha comparecido el padre del investigado, quien ha coincidido con el testimonio de su exmujer al señalar que la pareja justificó su salida de Lora del Río pasadas las doce de la noche bajo el argumento de una consulta con el dentista al día siguiente, un motivo que en su momento le pareció “una excusa”.
El testigo explicó haber prestado el vehículo a su hijo, como era costumbre, para trasladarse a Sevilla, donde la pareja convivía mientras ella cursaba primero de Filosofía y él preparaba las oposiciones a la Policía Nacional.
Asimismo, el padre del investigado afirmó haber escuchado parcialmente una llamada telefónica en la que la joven manifestaba a su progenitor que “no la aguantaba”. Este testimonio respalda la tesis de la defensa, que sostiene que el fallecimiento se debió a un acto voluntario derivado de las tensiones familiares por sus “malas calificaciones académicas”.
Respecto a la relación de la pareja, el testigo ha afirmado que la joven “radiaba felicidad” en presencia de su hijo, describiendo el vínculo como un espacio de constante complicidad que resultaba beneficioso para el investigado durante la preparación de sus oposiciones.
Asimismo, el padre del acusado ha afirmado que la propia familia de la víctima le transmitió inicialmente tranquilidad tras el suceso, manifestando que no albergaban dudas sobre la inocencia del joven.
Sin embargo, ha contado que cuando el progenitor cambió de postura comenzó “la película de terror” que su hijo ha vivido a lo largo de estos siete años, añadiendo entre lágrimas el fuerte impacto emocional que este proceso y la opinión pública han tenido sobre él.
Por otro lado, el padre del acusado ha hecho referencia a la adquisición de un vehículo por parte de Antonio Buza para el joven, una decisión que “partió únicamente de la voluntad de este hombre” y que enmarcó en los encuentros que ambos mantuvieron tras los hechos. “Quedaron en varias ocasiones, yo incluso pensé en decirle que no quedase tanto con la familia de Ana por si le hacía sentir peor, pero creo que lo mantenía más sereno”, ha subrayado el testigo.
Por último, compareció Antonio Buza, quien ha rechazado de manera tajante la hipótesis de un suicidio, argumentando que su hija se mostraba “muy ilusionada” con el comienzo del segundo curso del Grado en Filosofía. Asimismo, ha defendido que mantenían una “relación cariñosa” y “normal” de padre e hija, negando haber mantenido una discusión de gravedad por vía telefónica horas antes del suceso.
No obstante, ha admitido la existencia de desacuerdos puntuales ligados a “cuestiones lógicas de la adolescencia”, como los horarios de regreso tras salir de noche o el gasto económico “excesivo” que su hija venía realizando. Según explicó ante la sala, más tarde descubrió que dichos fondos se destinaban a sufragar gastos del investigado, como su cuota del gimnasio, alimentación para su mascota o la reserva de un hotel en Ávila para sus oposiciones.
De esta forma, Antonio Buza ha reconocido que llegó a advertir a su hija sobre el aislamiento que percibía en ella, expresándole su preocupación por la progresiva reducción de sus visitas a Carmona —donde reside el ámbito familiar— y alertándola de la posible pérdida de su círculo de amistades si la relación con su pareja tocaba a su fin.
Sobre el investigado, Antonio Buza ha relatado que nunca llegó a “conocerlo bien”, reconociendo que, en un principio, aparentaban mantener una “relación normal”. “Nunca pude imaginarme lo que vendría después. Él entraba y salía de casa, nos decía que éramos maravillosos. Que ojalá hubiese tenido un padre como yo y no como el suyo, que era un alcohólico”, ha sostenido durante su comparecencia.
Respecto al giro en su apreciación sobre el acusado, el testigo ha precisado que el cambio se produjo el 10 de septiembre de 2019, tres días después del suceso, al acudir al lugar de los hechos junto al propio Rafael para reconstruir lo ocurrido. “Me contó que la puerta se había abierto mientras circulaban por la autopista, que la mochila de Ana se había caído y que ella, al intentar recogerla, se había precipitado del coche. Soy matemático desde años y sé que físicamente eso es imposible”, ha aseverado el padre de la víctima ante el tribunal.